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Mostrando las entradas de noviembre, 2025

Los primitivos, Rosario Central y otras antropologías del desborde.

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    Hay libros que uno no lee: lo leen a uno. Como esos cajones de la cocina donde conviven un abrelatas herrumbroso, dos tornillos sueltos y una llave que jamás abre nada. Los primitivos , de Elías Reclús, entra en esa categoría. Tiene ese encanto de cosa encontrada, medio salvaje, medio sabia, que te observa desde el borde de la mesa como diciendo “sentate, pibe, que acá hay historias”. Reclús se dedicaba a estudiar pueblos que otros trataban de “primitivos”. Él, más avivado, prefería escucharlos. Y uno, rosarino de alma, no tarda en advertir la coincidencia: varias de esas tribus podrían haber sido hinchas de Rosario Central sin modificar una sola costumbre. No por bravos, sino por intensos. Por esa capacidad ancestral de vivir todo al mango, como quien patea un penal definitivo en una canchita pelada al lado del río. La tribu canalla es así: pura fibra sensible. No necesita justificarse. La pertenencia no se razona, se siente. Y cuando se siente, queda tatuada. Reclús, que...

Pensamiento y lenguaje... y una birra tibia en la popular

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    Este libro, Pensamiento y lenguaje , no lo escribió un solo tipo encerrado en un escritorio. Fue un trabajo de varios cerebros soviéticos, dirigidos por D. P. Gorski, en la Academia de Ciencias de la URSS. Es decir, gente que discutía en serio, no en Twitter. Lo hicieron con una pasión científica que uno sólo ve cuando el equipo va perdiendo y todavía queda tiempo en el reloj. El texto cruza filosofía, lingüística, psicología y hasta antropología, todo mezclado como una ensalada rusa de esas que te dejan pensando más de lo que comés. En resumen, se preguntan cómo mierda el pensamiento y el lenguaje se trenzaron tan fuerte que ya no se los puede separar ni con una patada de Kempes. El libro sostiene una idea que, si la pensás un poco, te explota en la cabeza: no hay pensamiento sin lenguaje, ni lenguaje sin pensamiento. Uno es la sombra del otro, el eco del otro. Como Central y su hinchada: no pueden vivir separados, porque en esa separación se apaga la existencia m...

Geometría de la pasión. Por qué Rosario Central no entra en ningún teorema

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    Yo no sé si los tipos que escribieron Geometría y Trigonometría alguna vez pisaron el Gigante de Arroyito. Pero sospecho que no. Porque si lo hubieran hecho, sabrían que la geometría se puede volver loca. Dicen ellos que “el que domina las matemáticas domina el mundo”. Y puede ser, sí. Pero en Rosario hay gente que no domina ni la SUBE, ni el tiempo, ni el sueldo a fin de mes, y sin embargo domina la pasión más grande que existe. Intentá ponerle escuadra y compás al corazón de un canalla. Te explota el transportador. El punto de partida En geometría, el punto es lo que no tiene partes. Puro, perfecto, indiscutible. En Central, el punto es el origen: los obreros del ferrocarril, el silbato de las siete, el tipo que llegaba con las manos negras de grasa y se limpiaba en la remera antes de abrazar al pibe. Ahí nació todo. No en un despacho, no en una fusión elegante. En la mugre y el amor. Y de ese punto salió el axioma: la lealtad no se discute . Si sos de Centra...