Los primitivos, Rosario Central y otras antropologías del desborde.
Hay libros que uno no lee: lo leen a uno. Como esos cajones de la cocina donde conviven un abrelatas herrumbroso, dos tornillos sueltos y una llave que jamás abre nada. Los primitivos , de Elías Reclús, entra en esa categoría. Tiene ese encanto de cosa encontrada, medio salvaje, medio sabia, que te observa desde el borde de la mesa como diciendo “sentate, pibe, que acá hay historias”. Reclús se dedicaba a estudiar pueblos que otros trataban de “primitivos”. Él, más avivado, prefería escucharlos. Y uno, rosarino de alma, no tarda en advertir la coincidencia: varias de esas tribus podrían haber sido hinchas de Rosario Central sin modificar una sola costumbre. No por bravos, sino por intensos. Por esa capacidad ancestral de vivir todo al mango, como quien patea un penal definitivo en una canchita pelada al lado del río. La tribu canalla es así: pura fibra sensible. No necesita justificarse. La pertenencia no se razona, se siente. Y cuando se siente, queda tatuada. Reclús, que...